“LA BRUJULA”
UNIVERSIDAD Y POLITICA
Heberto Peterson Legrand.
Las campañas políticas en mayor o menor medida son motivo de interés para muchas personas, organismos intermedios e instituciones de toda clase...
Las universidades que desempeñan un papel central en las sociedades, no deben estar al margen de las campañas , pero frente a ellas tener una postura muy clara y definida.
Las universidades deben ser puertas y ventanas abiertas a las diferentes manifestaciones y corrientes políticas e ideológicas para escucharlas, conocerlas y entenderlas, de allí que a los candidatos de todos los partidos políticos se les invite para que expongan sus doctrinas, principios y plataformas políticas, así como sus criterios sobre los problemas que vive la sociedad y sus propuestas de solución y para que los alumnos y maestros interroguen, y dialoguen. Los candidatos indudablemente-si son receptivos, objetivos y abiertos- se enriquecerán enormemente.
La universidad es un ámbito natural para la reflexión; es o debe ser forjadora y formadora de profesionales-hombres y mujeres-con un contenido profundamente humanista, sustentado en los valores éticos, que sepan hacer de la democracia un estilo de vida y sean comprometidos en el quehacer de sus comunidades.
En las universidades debe haber un respeto absoluto a la decisión política de todos y cada uno de los que la forman, por eso en ella se convive con personas que tienen visiones diferentes haciendo realidad la armonía en la diferencia.
Dentro del ambiente de campañas políticas vale la pena orientar a quien o quienes quizá tengan una idea equivocada respecto del papel que una universidad debe desempeñar en el presente contexto frente al cual no debe estar pasiva, pero tampoco sustentar alguna postura partidista.
En las universidades debe estar prohibida cualquier acción de proselitismo, sin embargo, en política, vista en el sentido amplio de la palabra y no partidista, están comprometidas a contribuir con la sociedad en la búsqueda del Bien educativo y del Bien cultural y social.
Las universidades deben estar al margen de cualquier tutela gubernamental y mantener una sana autonomía que les permita cumplir con su esencia.
Las universidades deben ser respetuosas de la pluralidad, la democracia, el respeto a las personas, la libertad, la justicia y la paz.
México es un gran mosaico formado por diferentes etnias, lenguas, dialectos, tradiciones y costumbres que debemos rescatar, conservar y promover, pero...México no es una isla, por ello las universidades deben formar hombres y mujeres con una cultura nacional y mundialista para responder a los retos de hoy día.
Universidades y sociedad debemos ser ejemplo vivo de democracia, tolerancia y de ser una sociedades con un profundo sentido social.
La formación cívica de sus alumnos debe ser sólida y el conocimiento de la historia nacional y mundial lo suficiente amplia para entender mejor el mundo en que viven y para que sepan valorar otras culturas.
Los universitarios apáticos e indiferentes al quehacer político dan lástima, porque serán ciudadanos no comprometidos con las transformaciones que el país requiere.
Las universidades no deben convertirse en fabricas de individuos eficientes, efectivos, productivos, pragmáticos, utilitarista, carentes de toda conciencia social y faltos de compromiso.
La política requiere de humanistas y estos deben recibir una formación integral que les permita tener una conciencia de servicio y entrega a las mejores causas.
domingo, 25 de octubre de 2009
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