“LA BRUJULA”
COMO DESTRUIR UN PARTIDO
(hoy lo están viviendo algunos partidos políticos)
Heberto Peterson Legrand
En diversos cursos sobre trabajo en equipo, ya sea al final o al inicio, se dan una serie de sugerencias de cómo destruir un equipo, estas, son producto de lo que la experiencia ha enseñado y que se supone el hombre ha recogido para no volver a incurrir en esos errores que han tenido costos no sólo en lo individual sino socialmente.
Parece ser que los hombres: esos seres racionales que son los animales más evolucionados, son los únicos que repiten sus errores, o no pueden o no quieren aprender del pasado...esa es una de sus desgracias...
Si uno se hiciera invisiblemente presente al interior de algunos partidos políticos, se sorprendería de ver como aflora lo peor de la condición humana: la realidad es contraria a lo que se sostiene en los discursos; se traicionan los principios que deberían normar las relaciones entre sus miembros; se jalan el tapete; se dan golpes bajos y por la espalda y hay una total falta de respeto a la persona de todos y cada uno de sus afiliados; los valores éticos no se practican y sólo el interés de grupos dentro de ellos son los que dictan las acciones a seguir.
Yo invito a los miembros de buena voluntad de esos partidos que andan arrastrándose por el lodo de su propia miseria, para que consideren las reflexiones que expongo en estas líneas y dejen de ser títeres sin personalidad propia.
Se supone que en una buena política interna de los partidos se debe respetar la dignidad de todos y cada uno de sus miembros. Esto quiere decir que lo que uno quiera como miembro del partido debe quererlo y aceptarlo para los demás. Un miembro espera que todos los demás le respeten el derecho a tener preferencia sobre cierto candidato, pues bien, el debe hacer lo mismo, respetar la preferencia de los otros. Sin embargo, la realidad ha demostrado que este derecho que cada uno tiene ha sido motivo de divisiones, de rupturas, de rompimiento de amistades...
Lo deseable es que por encima de las diferencias este la unidad del partido para que se fortalezca y no para que se raje y destruya.
Tampoco dentro de las estructuras de gobierno deben prevalecer las preferencias de algunos altos funcionarios para querer imponer a otros sus simpatías. Las cuestiones partidistas deben ventilarse en los partidos y además con un alto sentido de responsabilidad y espíritu democrático.
Debe haber un cambio de actitudes en los militantes de los partidos para que ello repercuta en bien de su partido, pues hacen al interior de los mismos lo que tanto critican a otros partidos...
Da asco el ver como hay grupitos que han perdido la brújula de los principios y valores de sus partidos y han impuesto sus aviesos intereses que no son el sentir de todos los miembros.
Véanse en el espejo de aquellos que andan mal y se verán reflejados en el: la traición, la falta de respeto a la persona y el importarles poco el bien común es lo que están haciendo y no lo quieren aceptar o porque no lo ven o porque no les importa...
El puesto de ningún funcionario público debe ser condicionante para su desempeño dentro de los partidos, no deben ser sujetos de manipulación.
Urge rescatar la dignidad de los partidos y esto sólo se logra rescatando la dignidad de todos y cada uno de sus militantes.
Hay muchos militantes buenos, dignos, que anteponen a sus intereses personales los intereses del partido, a estos son a los que hay que promover y dejar de ser comparsa de los grillos cuyo canto ya molesta y mucho daño hace.
Tu, estimado militante, conoces como andan las cosas al interior de tu partido. Te pregunto: ¿No es tiempo ya de que tu partido deje de estar rajado por dentro y cumpla con su misión? ¿No es tiempo ya de que dejen unos pocos de manipular el partido para sus propios intereses? ¿No te parece que ya es tiempo de dignificar la política?...
Si los partidos no cambian no lograran motivar a la sociedad para que sea más participativa. Los partidos deberían ser un fiel reflejo de una sociedad participativa que encuentre en ellos la ruta por la cual acceder a una democracia más madura.
Sin demócratas no hay democracia, sin partidos demócratas no hay escuelas de democracia...
¡Dejen de ser la desgracia de México y sacúdanse la basura!...o ¿estoy exagerando?...
domingo, 25 de octubre de 2009
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