“LA BRUJULA”
RECONCILIAR A LA NACIÓN
Heberto Peterson Legrand
Para que haya reconciliación se necesita la voluntad de las dos o más partes que deberán intervenir para lograrlo...
En discursos o pronunciamientos de uno y otro lado se habla de la necesidad de que los mexicanos nos reconciliemos para hacer efectiva la reconstrucción de nuestra nación, sin embargo, los hechos nos están demostrando lo contrario: la brecha que nos separa cada día se hace más grande y no se ve voluntad política para lograrlo.
Para reconciliarnos debemos saber perdonar y tratar de olvidar o no alimentar el ánimo de los mexicanos con sucesos del pasado, de los cuales debemos aprender, pero no mantenerlos vivos como si hoy estuvieran sucediendo...
Cuando la capacidad de dialogo se pierde y no hay voluntad de sentarse en la misma mesa para encontrar soluciones, es falso de toda falsedad, decir que existe el deseo de reconciliarse con el otro o los otros. No hay dialogo, las posiciones se polarizan aún más y las diferencias se magnifican...
Siempre se espera que el otro sea quien tome la iniciativa y se hace una pequeña “tregua” que pronto se disipa para volver a los ataques y agresiones de todo tipo.
Con estas actitudes se arrastra a gran parte del pueblo, quien alimentado vía los medios, toma partido y se suma a estas agresiones que no dan fruto positivo alguno.
Dentro de estos escenarios que avivan las campañas políticas es prácticamente imposible que haya voluntad de reconciliación, ingenuo sería creerlo, y allí están los medios de información que están retratando esta realidad que nos envuelve y que muchos de ellos se encargan de atizar...
Le decía una entrevistada a un periodista que: las acciones malas son noticias, las buenas son publicidad y en gran medida tiene razón, pues, hay quienes se ven en la necesidad, ante el silencio de muchos medios, de invertir recursos para dar a conocer logros porque de lo contrario esos medios los callan, las malas noticias les permiten vender más y las buenas pagadas...!también!. Hoy por hoy los medios, sobre todo los electrónicos, son los mayores beneficiados de los recursos que se invierten en las campañas políticas que lo que están haciendo es crear y promover imágenes y denostar al contrario.
Esta ausencia de reconciliación es tremendamente desgastante y nos esta constando muchísimo a los mexicanos; lejos de hermanarnos nos esta enfrentando, no como contendientes, que sería normal, sino como acérrimos enemigos a quienes vemos como el antimexico.
¿Cómo le vamos a pedir a nuestra juventud que se sume o trabaje por la reconciliación de México si ven que somos la antitesis de lo que decimos, si sólo estamos buscando la paja en el ojo ajeno y no somos capaces de ver la viga en el nuestro?.
Mientras los intereses de grupos prevalezcan sobre los de la nación, estará más lejos la oportunidad de que podamos unirnos en un interés común que nos permita unir nuestros talentos, encauzar nuestra inteligencia.
La solidaridad no podrá existir en el diccionario político a menos que lo pongamos en el apartado de las utopías, mientras seamos incapaces de sumar esfuerzos en la búsqueda del bien común.
La palabra, dignidad de la persona humana, tampoco podrá formar parte del diccionario político mientras seamos incapaces de descubrir en el otro sus valores.
Mientras no tomemos a la ética como la brújula que oriente nuestros pasos en el quehacer político la reconciliación estará a años luz porque nuestro primitivismo nos mantendrá en un estado de involución y no de progreso.
Reconciliación, todos decimos que la queremos, pero....Cuál es el Camino?.
domingo, 25 de octubre de 2009
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