“LA BRUJULA”
CREYENTE-ATE0
Heberto Peterson Legrand
Hay momentos en que nos aislamos y nos sumimos en nuestros pensamientos, en nuestras reflexiones y esto sucede al creyente y al ateo frente a muchas incógnitas que nos superan…
Cuando vemos no los daños que nos producimos los seres humanos entre nosotros mismos sino los eventos propios de la naturaleza como son los sismos, las inundaciones etc.; y constatamos la muerte de miles de personas por falta de recursos para combatir el peligro o teniéndolos no fueron efectivos; cuando vemos a millones muriendo de hambre o de frío o por enfermedades por carecer de medicinas nos preguntamos ¿dónde esta Dios? Y decimos: si yo fuera Dios no permitiría que esos hombres y mujeres; esos niños y ancianos sufrieran ni murieran y dan ganas de no creer…en Dios.
Después reflexionamos y vemos que hay personas que nacieron en sábanas de seda, la vida los ha tratado bien, comen rico, tienen casas muy confortables, viajan, a pesar de ser unos sinvergüenzas, incluso hay quienes hasta han matado y logran eludir la justicia humana y nos decimos: si Dios no existe ello invita a abusar de los demás, lo que hay que cuidar es eludir la justicia humana y ya. Pero luego nos decimos que esos hombres y mujeres cuyo comportamiento no ha sido bueno deben de alguna manera ser juzgados y es aquí donde evoca uno la imagen de Dios el juez justo: Quienes obran mal podrán eludir la justicia humana pero no escaparan de la justicia divina y desde luego ésta justicia sólo Dios la conoce a plenitud y es aquí donde dice uno: si creo en Dios.
Cuando contemplo la maravilla del orden en el macrocosmos y en el microcosmos ello también evoca la imagen de Dios, de ese Creador inabarcable que se manifiesta en su creación.
Hay indudablemente eventos que rebasan nuestra capacidad de comprensión como los enumerados más arriba; hechos que nos inquietan y provocan conflictos internos.
Siguiendo en estas reflexiones nos preguntamos: ¿ qué hemos hecho nosotros para mitigar el dolor de nuestros hermanos? Le reclamamos a Dios pero… ¿y nosotros?.
Vemos a nuestro alrededor miseria y dolor y … ¿Qué hemos hecho? ¿Acaso somos capaces de no ir a comer a un restaurante para ese dinero dárselo a un necesitado? ¡no lo hacemos! ¿ somos capaces de dar algo de lo nuestro para mitigar el dolor de otros? ¡no!, muchas veces lo que hacemos es acallar nuestra conciencia y nada más.
Me pregunto: ¿si los hombres y mujeres fuéramos verdaderamente solidarios con los demás, con un verdadero compromiso, hasta donde lograríamos cosas positivas? ¿si el gasto militar se dedicara a la educación y a combatir la pobreza cual sería el panorama actual?, otro indudablemente.
Yo inclino la cabeza ante ese Dios que me rebasa, que no lo comprendo ni entiendo a cabalidad debido a mi finitud pues él es infinito, pero sé que aún dentro de lo incomprensible busca el bien en dimensiones que ni imagino.
Yo creo que Dios quiere a través de los humanos, a quienes dio libertad hasta para negarlo, que la justicia sea una realidad, pero para ello la educación en los hogares y en otras instancias no debe ignorar a Dios, a quien la cultura consumista y relativista a desplazado y la tecnología y la ciencia en algunos sectores han olvidado que las leyes que descubren han sido creadas por él…
Nos falta mucha humildad para reconocer nuestras limitaciones, para aceptar que somos dependientes pero que también debemos ser solidarios y practicar la auténtica caridad que no es para acallar conciencias y nada más.
No anestesiemos la conciencia con los antivalores de hoy día con los cuales queremos justificar nuestra falta de humanismo y fraternidad para con los demás.
Ser creyente implica un serio compromiso que afortunadamente muchos si encarnan pero que muchos más eluden. Hay ateos mejores que nosotros.
Ojala y ésta navidad no sea una fecha más en el calendario y nos mueva a que el Amor del verdadero creyente sea traducido en obras.
La navidad no son los regalos sino recibir y recordar a quien es: La verdad el camino y la vida.
domingo, 25 de octubre de 2009
Antes que nada...
“LA BRUJULA”
ANTES QUE NADA...
Heberto Peterson Legrand
Hoy es muy frecuente escuchar a través de los medios de información o en discursos algunas frases que no nos dicen nada...
Recuerdo que escuche hace un par de años a un Rector de una universidad quien al iniciar su discurso dijo: Antes que nada...y entro en materia.
La dama que da la información en Televisa sobre el estado del tiempo o el clima, siempre empieza diciendo: primero que nada...
El hecho es que no puede haber algo antes que nada, ni tampoco primero que nada. Yo creo que son frases irreflexivas, que se dicen sin percatarse de su contenido.
Es impresionante como algunos nos comunicamos o intentamos comunicarnos echando a perder el lenguaje. Lo que pasa es que de manera inconsciente somos repetidores de muchas frases hechas que parece ser son aceptadas por la generalidad de las personas y sin embargo están mal aplicadas.
No faltara quien diga: lo importante es que me entiendan, que yo me de a entender y lejos de preocuparles el ir puliendo su comunicación a través de expresiones más propias usan las que ya se han ido posesionando.
Pasa el tiempo y se va hablando con menos propiedad y hay palabras que para unos significan X y para otros Z, y así es difícil llegar a entenderse e incluso a estar de acuerdo sobre determinado tema que se discute porque lo que se necesita previamente es el ponerse de acuerdo en los significados para poder llegar a resultados positivos.
Hoy en día es lamentable la pobreza de lenguaje de muchos “estudiantes”, su vocabulario es muy limitado y ello es resultado del hecho de que no leen y además no están acostumbrados a escribir.
Recuerdo cuando di clases, y varios, por no decir la mayoría de los estudiantes, ignoraban el significado de muchas palabras y me vi en la necesidad de dejarles de tarea para que buscaran el significado de las mismas. Resulta que cuando les pedí la tarea me la entregaron, la puse sobre el escritorio y acto seguido comencé a preguntarles el significado y, para sorpresa mía, la mayoría ignoraba los significados aún cuando habían copiado directamente del diccionario sus definiciones. Los estudiantes a que me refiero eran de universidad.
También en clase los ponía a leer y era doloroso el constatar que muchos no sabían leer y ello reflejaba que no tenían el hábito de la lectura: no sabían distinguir una coma de un punto y seguido o de un punto y aparte, yo cuando escribo de prisa y no reviso incurro en esos errores...además de otros.
Sobre la letra que puedo decir. Había por excepción quienes escribían con buena letra, pero la mayoría con una letra pésima que me ponían a sufrir en el momento de calificar, éste hecho influye en el ánimo de un maestro, sin embargo tiene uno que mantener el buen tono porque parte de nuestra misión es sacarlos adelante.
Los medios de información deben tomar conciencia de que también son agentes educadores y deben cuidar de que sus comunicadores hagan uso del lenguaje con propiedad pues ello puede incidir positivamente en quienes los escuchan
Lo mismo debería suceder en la propaganda y la publicidad que muchas veces contribuye a destrozar el lenguaje. Un negocio se anuncia diciendo que está frente a “ las tres cabezas” en lugar de decir frente a la Plaza de la Patria. También escuche hace tiempo a un profesor referirse a la misma plaza como la de las tres cabezas...pues así como...
Para rescatar el buen uso de nuestro idioma sólo se podrá hacer cuando las instituciones educativas, los medios informativos, y todos aquellos que tienen un determinado campo donde inciden a través del lenguaje se pongan como tarea el cuidar del uso adecuado.
El hablar bien se logra cuando en el hogar nos preocupamos por elevar la calidad de la comunicación; cuando las instituciones educativas siguen con la tarea de formar buenos hábitos en el decir y escribir...
Eliminemos el: Antes que nada y el primeramente que nada, etcétera...
ANTES QUE NADA...
Heberto Peterson Legrand
Hoy es muy frecuente escuchar a través de los medios de información o en discursos algunas frases que no nos dicen nada...
Recuerdo que escuche hace un par de años a un Rector de una universidad quien al iniciar su discurso dijo: Antes que nada...y entro en materia.
La dama que da la información en Televisa sobre el estado del tiempo o el clima, siempre empieza diciendo: primero que nada...
El hecho es que no puede haber algo antes que nada, ni tampoco primero que nada. Yo creo que son frases irreflexivas, que se dicen sin percatarse de su contenido.
Es impresionante como algunos nos comunicamos o intentamos comunicarnos echando a perder el lenguaje. Lo que pasa es que de manera inconsciente somos repetidores de muchas frases hechas que parece ser son aceptadas por la generalidad de las personas y sin embargo están mal aplicadas.
No faltara quien diga: lo importante es que me entiendan, que yo me de a entender y lejos de preocuparles el ir puliendo su comunicación a través de expresiones más propias usan las que ya se han ido posesionando.
Pasa el tiempo y se va hablando con menos propiedad y hay palabras que para unos significan X y para otros Z, y así es difícil llegar a entenderse e incluso a estar de acuerdo sobre determinado tema que se discute porque lo que se necesita previamente es el ponerse de acuerdo en los significados para poder llegar a resultados positivos.
Hoy en día es lamentable la pobreza de lenguaje de muchos “estudiantes”, su vocabulario es muy limitado y ello es resultado del hecho de que no leen y además no están acostumbrados a escribir.
Recuerdo cuando di clases, y varios, por no decir la mayoría de los estudiantes, ignoraban el significado de muchas palabras y me vi en la necesidad de dejarles de tarea para que buscaran el significado de las mismas. Resulta que cuando les pedí la tarea me la entregaron, la puse sobre el escritorio y acto seguido comencé a preguntarles el significado y, para sorpresa mía, la mayoría ignoraba los significados aún cuando habían copiado directamente del diccionario sus definiciones. Los estudiantes a que me refiero eran de universidad.
También en clase los ponía a leer y era doloroso el constatar que muchos no sabían leer y ello reflejaba que no tenían el hábito de la lectura: no sabían distinguir una coma de un punto y seguido o de un punto y aparte, yo cuando escribo de prisa y no reviso incurro en esos errores...además de otros.
Sobre la letra que puedo decir. Había por excepción quienes escribían con buena letra, pero la mayoría con una letra pésima que me ponían a sufrir en el momento de calificar, éste hecho influye en el ánimo de un maestro, sin embargo tiene uno que mantener el buen tono porque parte de nuestra misión es sacarlos adelante.
Los medios de información deben tomar conciencia de que también son agentes educadores y deben cuidar de que sus comunicadores hagan uso del lenguaje con propiedad pues ello puede incidir positivamente en quienes los escuchan
Lo mismo debería suceder en la propaganda y la publicidad que muchas veces contribuye a destrozar el lenguaje. Un negocio se anuncia diciendo que está frente a “ las tres cabezas” en lugar de decir frente a la Plaza de la Patria. También escuche hace tiempo a un profesor referirse a la misma plaza como la de las tres cabezas...pues así como...
Para rescatar el buen uso de nuestro idioma sólo se podrá hacer cuando las instituciones educativas, los medios informativos, y todos aquellos que tienen un determinado campo donde inciden a través del lenguaje se pongan como tarea el cuidar del uso adecuado.
El hablar bien se logra cuando en el hogar nos preocupamos por elevar la calidad de la comunicación; cuando las instituciones educativas siguen con la tarea de formar buenos hábitos en el decir y escribir...
Eliminemos el: Antes que nada y el primeramente que nada, etcétera...
Aceptación de los demás
“LA BRUJULA”
ACEPTACIÓN DE LOS DEMAS
Heberto Peterson Legrand
¿Por qué otros piensan diferente a mi?, se pregunta el fanático e intransigente, el intolerante que quiere exigir que todo el mundo piense como él, sin importarle hacer una reflexión seria sobre esta interrogante que por no ser tomada en cuenta ha sido la causa de guerras, persecuciones, explotación...
Vivir de espaldas a los demás sin que nos importen es traicionar nuestra propia condición de seres sociables por naturaleza. No podemos ni debemos eludir la realidad de que estamos insertos en una sociedad cuyo entorno, nos guste o no, influye sobre nosotros y a su vez influimos en el.
Vale la pena hacer algunas reflexiones sobre ello aunque sean un tanto superficiales y no tengan la profundidad que quisiéramos, pero que esperamos motiven a otros más lucidos a reflexionar.
¿Soy un robot? ¡no!, si no soy un robot soy un Ser racional, es decir, dotado de razón. Si soy un Ser dotado de razón pienso y si pienso y soy libre, tengo necesariamente que ser diferente a otros seres humanos: tengo mi propia personalidad e individualidad.
Si acepto estas diferencias ¿por qué soy tan intransigente cuando alguien expone un pensamiento ideológico opuesto al mío? ¿no será falta de madurez de mi parte? ¿podré superar esa deficiencia que me hace perder la perspectiva de la realidad?.
En el mundo que habito existen razas tan distintas e ideologías tan opuestas en lo político, filosófico etcétera, y me pregunto: esos que son distintos ¿son necesariamente mis enemigos?, tengo una cosmovisión que difiere a la de algunos...pero... ¿acaso por esas diferencias les debo poner le etiqueta de enemigos?. ¡No!, conozco a muchos bien intencionados que merecen mi admiración y respeto. Yo debo tener convicciones y ser congruente con mi modo de pensar pero debo también tener la capacidad de respetar el ámbito de su conciencia y libertad.
¿Qué acaso la buena intención tiene todavía cabida en este mundo? ¡claro que si! y son muchos los jóvenes que la practican, la buscan, pero...para pedirle a mi hermano, a mi semejante que me abra su corazón ¿qué debo hacer? Pues abrir el mío y ser sincero. Dios quiera y la costumbre no haga que desaparezca del diccionario esta palabra por falta de aplicación.
Decía el Papa Juan XX111 de feliz memoria: Hay que buscar lo que nos une, no lo que nos separa. Este pensamiento sintetiza una realidad que es a su vez una necesidad ineludible ante la cual no debemos, no podemos cerrar los ojos de la inteligencia, ni los sentimientos aún nobles que anidan en nuestro corazón.
Hay quienes se ríen de la palabra Amor, sin percatarse los pobres ingenuos o mal intencionados, que es la única fuerza que logra mantener el equilibrio y armonía de la humanidad.
¿Existe algún Ser superior y Creador del universo?, nos hemos de preguntar los humanos independientemente de nuestra particular ideología. Unos pensaran que si, otros que no, y sin embargo los debo respetar, pero ¿yo creo?, definitivamente si, pues ¿ de que otra manera me explico el orden que hay en el universo, en la naturaleza, sin una inteligencia ordenadora? Y lo puedo abarcar, pretenderlo me parece demasiada ostentación, pues ¿desde cuando la parte abarca al todo o lo finito a lo infinito?.
Si la ciencia tiene ante sí incógnitas que no puede descifrar... ¿podrá descifrar al Creador? ¡no!, sin embargo, se que grandes sabios fueron y son creyentes...
Al Creador lo puedo intuir y se que lo que quiere es el bien pero... ¿qué es el bien?. Es amar y desear lo mejor para nosotros y nuestros semejantes. Esto es lo que me dice mi limitada razón pero la plenitud de la luz la encuentro en la Revelación Divina.
Hay que aceptar y aprender de los demás, el Ser humano es una persona que debe complementarse con los demás...
ACEPTACIÓN DE LOS DEMAS
Heberto Peterson Legrand
¿Por qué otros piensan diferente a mi?, se pregunta el fanático e intransigente, el intolerante que quiere exigir que todo el mundo piense como él, sin importarle hacer una reflexión seria sobre esta interrogante que por no ser tomada en cuenta ha sido la causa de guerras, persecuciones, explotación...
Vivir de espaldas a los demás sin que nos importen es traicionar nuestra propia condición de seres sociables por naturaleza. No podemos ni debemos eludir la realidad de que estamos insertos en una sociedad cuyo entorno, nos guste o no, influye sobre nosotros y a su vez influimos en el.
Vale la pena hacer algunas reflexiones sobre ello aunque sean un tanto superficiales y no tengan la profundidad que quisiéramos, pero que esperamos motiven a otros más lucidos a reflexionar.
¿Soy un robot? ¡no!, si no soy un robot soy un Ser racional, es decir, dotado de razón. Si soy un Ser dotado de razón pienso y si pienso y soy libre, tengo necesariamente que ser diferente a otros seres humanos: tengo mi propia personalidad e individualidad.
Si acepto estas diferencias ¿por qué soy tan intransigente cuando alguien expone un pensamiento ideológico opuesto al mío? ¿no será falta de madurez de mi parte? ¿podré superar esa deficiencia que me hace perder la perspectiva de la realidad?.
En el mundo que habito existen razas tan distintas e ideologías tan opuestas en lo político, filosófico etcétera, y me pregunto: esos que son distintos ¿son necesariamente mis enemigos?, tengo una cosmovisión que difiere a la de algunos...pero... ¿acaso por esas diferencias les debo poner le etiqueta de enemigos?. ¡No!, conozco a muchos bien intencionados que merecen mi admiración y respeto. Yo debo tener convicciones y ser congruente con mi modo de pensar pero debo también tener la capacidad de respetar el ámbito de su conciencia y libertad.
¿Qué acaso la buena intención tiene todavía cabida en este mundo? ¡claro que si! y son muchos los jóvenes que la practican, la buscan, pero...para pedirle a mi hermano, a mi semejante que me abra su corazón ¿qué debo hacer? Pues abrir el mío y ser sincero. Dios quiera y la costumbre no haga que desaparezca del diccionario esta palabra por falta de aplicación.
Decía el Papa Juan XX111 de feliz memoria: Hay que buscar lo que nos une, no lo que nos separa. Este pensamiento sintetiza una realidad que es a su vez una necesidad ineludible ante la cual no debemos, no podemos cerrar los ojos de la inteligencia, ni los sentimientos aún nobles que anidan en nuestro corazón.
Hay quienes se ríen de la palabra Amor, sin percatarse los pobres ingenuos o mal intencionados, que es la única fuerza que logra mantener el equilibrio y armonía de la humanidad.
¿Existe algún Ser superior y Creador del universo?, nos hemos de preguntar los humanos independientemente de nuestra particular ideología. Unos pensaran que si, otros que no, y sin embargo los debo respetar, pero ¿yo creo?, definitivamente si, pues ¿ de que otra manera me explico el orden que hay en el universo, en la naturaleza, sin una inteligencia ordenadora? Y lo puedo abarcar, pretenderlo me parece demasiada ostentación, pues ¿desde cuando la parte abarca al todo o lo finito a lo infinito?.
Si la ciencia tiene ante sí incógnitas que no puede descifrar... ¿podrá descifrar al Creador? ¡no!, sin embargo, se que grandes sabios fueron y son creyentes...
Al Creador lo puedo intuir y se que lo que quiere es el bien pero... ¿qué es el bien?. Es amar y desear lo mejor para nosotros y nuestros semejantes. Esto es lo que me dice mi limitada razón pero la plenitud de la luz la encuentro en la Revelación Divina.
Hay que aceptar y aprender de los demás, el Ser humano es una persona que debe complementarse con los demás...
A ti que quisieras escribir...
“LA BRUJULA”
A TI QUE QUISIERAS ESCRIBIR...
Heberto Peterson Legrand.
Hoy quiero dedicar mi artículo a todos y todas aquellas personas que quisieran escribir y no lo hacen por diversas razones...
Entre quienes escribimos hay personas con muchísima capacidad, una gran cultura y talento para hacerlo; hay otras con una gran cultura pero que no tienen el mismo talento para comunicar sus ideas, les cuesta mucho trabajo o son un tanto sinuosas, obscuras, les falta claridad; otras que carentes de esa gran cultura sin embargo son muy claros, muy lúcidos para hacerlo y logran comunicar sus ideas con gran soltura, sin tanto rebuscamiento.
Los hay quienes sin tener esa gran cultura, que es mi caso, con muchas limitaciones y defectos, como es mi caso, nos atrevemos a escribir porque hacerlo es una necesidad y una vocación que nos impele a ello.
Entre quienes nos leen hay personas más cultas, más conocedoras de temas que tocamos, con mayor capacidad de análisis, más agudas y penetrantes y a pesar de ello nos leen y de seguro en muchos aspectos nos corregirían la plana.
Quienes escribimos lo hacemos en muchos casos porque fijamos nuestra postura sobre diversos temas; planteamos nuestras inquietudes y suscitamos la participación de otros para enriquecer los temas y reflexionar sobre diversos problemas.
Desde luego que pueden haber y hay diversas motivaciones entre los que escriben pero finalmente en sus escritos reflejan su modo de pensar y quieren comunicar un mensaje o si no quieren de todas maneras quienes los leen no dejan de aprobar o desaprobar lo leído...
Algunos de los que escribimos empezamos titubeando, un tanto temerosos de equivocarnos, de no ser aceptados, de recibir críticas duras, de hacer nuestro trabajo con muchas imperfecciones...
Recuerdo a Machado que dijo: caminante no hay camino se hace camino al andar.... El escritor se hace escribiendo. Muchos de nuestros artículos son como las corridas de toros: hay que ver varias corridas para ver una buena; hay que escribir varios artículos para hacer uno bueno. Hay que tener la capacidad de reírnos de nosotros mismos; hay que evaluarnos pero no dejar que nuestros errores nos inhiban e impidan que ejerzamos esa vocación de escribir; que nuestra superación sea un paradigma que toda nuestra vida nos impulse a alcanzarlo aunque no lo logremos.
A ti que quisieras escribir y no te atreves, te invito a que lo hagas, saca de adentro hacia fuera toda esa riqueza que quieres comunicar, recuerda que tu negación será estéril si no te comunicas con los demás; iras descubriendo un mundo nuevo que ira dilatando tu horizonte y te iras sintiendo más realizado.
Que tu pluma no sea un arma para dañar a los demás; que tu pluma sea para construir y no para destruir; no vendas tu conciencia se congruente y sustenta tu quehacer sobre tus valores éticos porque quienes escribimos tenemos una función social; hay quien nos lee y ellos nos hace sentir la gran responsabilidad de nuestro oficio.
Recuerda que vivimos en un mundo plural: da testimonio de tu modo de pensar pero siempre siente un profundo respeto por el que piensa distinto, pues nadie tiene la verdad absoluta y algo aportamos pero también tenemos mucho que aprender de los demás.
Hay que reconocer que siempre hay quienes son mejores que nosotros, pero que ello no nos inhiba para poner nuestro grano de arena, para asumir nuestro compromiso en un mundo que requiere de una sociedad participativa donde las personas nos complementamos y nos necesitamos unos a Otros.
A TI QUE QUISIERAS ESCRIBIR...
Heberto Peterson Legrand.
Hoy quiero dedicar mi artículo a todos y todas aquellas personas que quisieran escribir y no lo hacen por diversas razones...
Entre quienes escribimos hay personas con muchísima capacidad, una gran cultura y talento para hacerlo; hay otras con una gran cultura pero que no tienen el mismo talento para comunicar sus ideas, les cuesta mucho trabajo o son un tanto sinuosas, obscuras, les falta claridad; otras que carentes de esa gran cultura sin embargo son muy claros, muy lúcidos para hacerlo y logran comunicar sus ideas con gran soltura, sin tanto rebuscamiento.
Los hay quienes sin tener esa gran cultura, que es mi caso, con muchas limitaciones y defectos, como es mi caso, nos atrevemos a escribir porque hacerlo es una necesidad y una vocación que nos impele a ello.
Entre quienes nos leen hay personas más cultas, más conocedoras de temas que tocamos, con mayor capacidad de análisis, más agudas y penetrantes y a pesar de ello nos leen y de seguro en muchos aspectos nos corregirían la plana.
Quienes escribimos lo hacemos en muchos casos porque fijamos nuestra postura sobre diversos temas; planteamos nuestras inquietudes y suscitamos la participación de otros para enriquecer los temas y reflexionar sobre diversos problemas.
Desde luego que pueden haber y hay diversas motivaciones entre los que escriben pero finalmente en sus escritos reflejan su modo de pensar y quieren comunicar un mensaje o si no quieren de todas maneras quienes los leen no dejan de aprobar o desaprobar lo leído...
Algunos de los que escribimos empezamos titubeando, un tanto temerosos de equivocarnos, de no ser aceptados, de recibir críticas duras, de hacer nuestro trabajo con muchas imperfecciones...
Recuerdo a Machado que dijo: caminante no hay camino se hace camino al andar.... El escritor se hace escribiendo. Muchos de nuestros artículos son como las corridas de toros: hay que ver varias corridas para ver una buena; hay que escribir varios artículos para hacer uno bueno. Hay que tener la capacidad de reírnos de nosotros mismos; hay que evaluarnos pero no dejar que nuestros errores nos inhiban e impidan que ejerzamos esa vocación de escribir; que nuestra superación sea un paradigma que toda nuestra vida nos impulse a alcanzarlo aunque no lo logremos.
A ti que quisieras escribir y no te atreves, te invito a que lo hagas, saca de adentro hacia fuera toda esa riqueza que quieres comunicar, recuerda que tu negación será estéril si no te comunicas con los demás; iras descubriendo un mundo nuevo que ira dilatando tu horizonte y te iras sintiendo más realizado.
Que tu pluma no sea un arma para dañar a los demás; que tu pluma sea para construir y no para destruir; no vendas tu conciencia se congruente y sustenta tu quehacer sobre tus valores éticos porque quienes escribimos tenemos una función social; hay quien nos lee y ellos nos hace sentir la gran responsabilidad de nuestro oficio.
Recuerda que vivimos en un mundo plural: da testimonio de tu modo de pensar pero siempre siente un profundo respeto por el que piensa distinto, pues nadie tiene la verdad absoluta y algo aportamos pero también tenemos mucho que aprender de los demás.
Hay que reconocer que siempre hay quienes son mejores que nosotros, pero que ello no nos inhiba para poner nuestro grano de arena, para asumir nuestro compromiso en un mundo que requiere de una sociedad participativa donde las personas nos complementamos y nos necesitamos unos a Otros.
Benedicto XV1 y la política...
“LA BRUJULA”
BENEDICTO XV1 Y LA POLÍTICA
Heberto Peterson Legrand
Estuve leyendo algunas reflexiones del entonces Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XV1 sobre política que vale la pena exponer: La política, dice, es el ámbito de la razón, no de una razón simplemente técnico-calculadora, sino moral, pues es el fin del Estado, así como el fin de toda política, es de naturaleza moral, es decir, la paz y la justicia. Esto significa que la razón moral, o, más bien, el discernimiento racional de lo que sirve a la justicia y a la paz es-debe ser-ejercido y defendido ante oscurantismos que disminuyen la capacidad de discernimiento de la razón. El espíritu partidista que acompaña al poder producirá continuamente mitos de diferentes formas, que se presentan como la verdadera senda de la realidad moral de la política, pero que, en realidad, son máscaras y encubrimientos del poder. En el siglo pasado experimentamos dos grandes construcciones míticas con consecuencias terribles: el racismo, con su falsa promesa de salvación, por parte del nacionalsocialismo, y la divinización de la revolución, bajo la influencia del evolucionismo histórico dialéctico. Ambos cancelaron las intuiciones morales originarias del hombre sobre el bien y el mal. Todo lo que sirve al dominio de la raza, es decir, todo lo que sirve a la instauración del mundo futuro está bien-se nos decía-, a pesar de que, según los conocimientos de la humanidad hasta ahora alcanzados, fuera un mal.
Los mitos de la política. Tras la caída de las grandes ideologías, los mitos políticos hoy se presentan, de manera menos clara, pero existen también ahora formas de mitificación de valores reales, que parecen creíbles, precisamente porque se anclan en auténticos valores, pero precisamente por eso son peligrosos, pues unilateralizan estos valores estos valores de una manera que puede definirse mítica. Diría que hoy hay tres valores dominantes en la conciencia común, cuya unilateralización mítica representa, al mismo tiempo, un peligro para la razón moral de hoy. Estos tres valore mitificados continuamente de manera unilateral son el progreso, la ciencia, la libertad.
El progreso como mito. El progreso es, desde siempre, una palabra mítica, que se impone como norma de la acción política y humana en general, y se presenta como su cualificación moral más elevada, Basta mirar al camino recorrido en los últimos años para darse cuenta de que no se puede negar que se han alcanzado progresos enormes en la medicina, en la técnica, en el conocimiento y en la utilización de las fuerzas de la naturaleza, y son de esperar progresos ulteriores. No menos actual es, sin embargo, la ambivalencia de este progreso: el progreso comienza a amenazar la creación-la base de nuestra existencia-; produce desigualdades entre los hombres; y produce cada vez más amenazas al mundo y a la Humanidad.......
En este sentido, es indispensable orientar el progreso según criterios morales.
La ciencia como mito. En segundo lugar, quisiera mencionar el concepto de ciencia. La ciencia es un gran bien, precisamente porque es una forma de racionalidad controlada y confirmada por la experiencia. Pero hay también patologías de la ciencia, trastocamientos de sus posibilidades a favor del poder, en los que, al mismo tiempo, se menoscaba la dignidad del hombre. La ciencia puede servir también para la deshumanización. Basta pensar en las armas de destrucción masiva, o en los experimentos humanos y en el comercio de personas para la extracción de órganos, etc. Por tanto, debe aclararse que la ciencia también debe someterse a los criterios morales, y que pierde su auténtica naturaleza cuando, en vez de ponerse al servicio de la dignidad del hombre, sirve al poder o al comercio, o simplemente al éxito como único criterio.
La libertad como mito. Por último, está el concepto de libertad. También éste, en la época moderna, ha asumido diferentes características míticas, la libertad es concebida frecuentemente de manera anárquica o, simplemente, anti-institucional, convirtiéndose así en un ídolo. La libertad humana sólo puede ser, en todo momento, la libertad de la justa relación reciproca, la libertad en la justicia; de lo contrario, se convierte en mentira y lleva a la esclavitud.
El objetivo de toda desmitificación-siempre necesaria-es restituir la razón a sí misma. Aquí, sin embargo, tiene que desenmascararse, una vez más, un mito, que nos plantea la última decisiva cuestión de una política razonable: la decisión por mayoría, en muchos casos-quizá en la mayoría de los casos- se convierte en el camino más razonable para llegar a soluciones comunes. Pero la mayoría no puede ser el principio último; hay valores que ninguna mayoría tiene el derecho de abrogar. El asesinato de los inocentes no puede convertirse nunca en un derecho y no puede ser elevado al nivel de un derecho por ningún poder. También en este caso se trata, en último término, de la defensa de la razón: la razón, la razón moral, es superior a la mayoría.........
Parece que hoy ya sólo existe la razón partidista, y no la razón común a todos los hombres; al menos, en los grandes ordenamientos fundamentales de los valores. Trabajar por la superación de esta situación es una tarea urgente de todos aquellos que tienen en el mundo la responsabilidad por la paz y la justicia, y de hecho todos la tenemos.....
El espacio limitado sólo nos permite presentar algunas reflexiones que nos retratan en algo al actual Papa, un Papa que hace una critica al Nazismo como una construcción mítica nefasta...Lo digo por aquello de que algunos lo quieren presentar como simpatizante del nazismo...faltando a la Verdad.
BENEDICTO XV1 Y LA POLÍTICA
Heberto Peterson Legrand
Estuve leyendo algunas reflexiones del entonces Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XV1 sobre política que vale la pena exponer: La política, dice, es el ámbito de la razón, no de una razón simplemente técnico-calculadora, sino moral, pues es el fin del Estado, así como el fin de toda política, es de naturaleza moral, es decir, la paz y la justicia. Esto significa que la razón moral, o, más bien, el discernimiento racional de lo que sirve a la justicia y a la paz es-debe ser-ejercido y defendido ante oscurantismos que disminuyen la capacidad de discernimiento de la razón. El espíritu partidista que acompaña al poder producirá continuamente mitos de diferentes formas, que se presentan como la verdadera senda de la realidad moral de la política, pero que, en realidad, son máscaras y encubrimientos del poder. En el siglo pasado experimentamos dos grandes construcciones míticas con consecuencias terribles: el racismo, con su falsa promesa de salvación, por parte del nacionalsocialismo, y la divinización de la revolución, bajo la influencia del evolucionismo histórico dialéctico. Ambos cancelaron las intuiciones morales originarias del hombre sobre el bien y el mal. Todo lo que sirve al dominio de la raza, es decir, todo lo que sirve a la instauración del mundo futuro está bien-se nos decía-, a pesar de que, según los conocimientos de la humanidad hasta ahora alcanzados, fuera un mal.
Los mitos de la política. Tras la caída de las grandes ideologías, los mitos políticos hoy se presentan, de manera menos clara, pero existen también ahora formas de mitificación de valores reales, que parecen creíbles, precisamente porque se anclan en auténticos valores, pero precisamente por eso son peligrosos, pues unilateralizan estos valores estos valores de una manera que puede definirse mítica. Diría que hoy hay tres valores dominantes en la conciencia común, cuya unilateralización mítica representa, al mismo tiempo, un peligro para la razón moral de hoy. Estos tres valore mitificados continuamente de manera unilateral son el progreso, la ciencia, la libertad.
El progreso como mito. El progreso es, desde siempre, una palabra mítica, que se impone como norma de la acción política y humana en general, y se presenta como su cualificación moral más elevada, Basta mirar al camino recorrido en los últimos años para darse cuenta de que no se puede negar que se han alcanzado progresos enormes en la medicina, en la técnica, en el conocimiento y en la utilización de las fuerzas de la naturaleza, y son de esperar progresos ulteriores. No menos actual es, sin embargo, la ambivalencia de este progreso: el progreso comienza a amenazar la creación-la base de nuestra existencia-; produce desigualdades entre los hombres; y produce cada vez más amenazas al mundo y a la Humanidad.......
En este sentido, es indispensable orientar el progreso según criterios morales.
La ciencia como mito. En segundo lugar, quisiera mencionar el concepto de ciencia. La ciencia es un gran bien, precisamente porque es una forma de racionalidad controlada y confirmada por la experiencia. Pero hay también patologías de la ciencia, trastocamientos de sus posibilidades a favor del poder, en los que, al mismo tiempo, se menoscaba la dignidad del hombre. La ciencia puede servir también para la deshumanización. Basta pensar en las armas de destrucción masiva, o en los experimentos humanos y en el comercio de personas para la extracción de órganos, etc. Por tanto, debe aclararse que la ciencia también debe someterse a los criterios morales, y que pierde su auténtica naturaleza cuando, en vez de ponerse al servicio de la dignidad del hombre, sirve al poder o al comercio, o simplemente al éxito como único criterio.
La libertad como mito. Por último, está el concepto de libertad. También éste, en la época moderna, ha asumido diferentes características míticas, la libertad es concebida frecuentemente de manera anárquica o, simplemente, anti-institucional, convirtiéndose así en un ídolo. La libertad humana sólo puede ser, en todo momento, la libertad de la justa relación reciproca, la libertad en la justicia; de lo contrario, se convierte en mentira y lleva a la esclavitud.
El objetivo de toda desmitificación-siempre necesaria-es restituir la razón a sí misma. Aquí, sin embargo, tiene que desenmascararse, una vez más, un mito, que nos plantea la última decisiva cuestión de una política razonable: la decisión por mayoría, en muchos casos-quizá en la mayoría de los casos- se convierte en el camino más razonable para llegar a soluciones comunes. Pero la mayoría no puede ser el principio último; hay valores que ninguna mayoría tiene el derecho de abrogar. El asesinato de los inocentes no puede convertirse nunca en un derecho y no puede ser elevado al nivel de un derecho por ningún poder. También en este caso se trata, en último término, de la defensa de la razón: la razón, la razón moral, es superior a la mayoría.........
Parece que hoy ya sólo existe la razón partidista, y no la razón común a todos los hombres; al menos, en los grandes ordenamientos fundamentales de los valores. Trabajar por la superación de esta situación es una tarea urgente de todos aquellos que tienen en el mundo la responsabilidad por la paz y la justicia, y de hecho todos la tenemos.....
El espacio limitado sólo nos permite presentar algunas reflexiones que nos retratan en algo al actual Papa, un Papa que hace una critica al Nazismo como una construcción mítica nefasta...Lo digo por aquello de que algunos lo quieren presentar como simpatizante del nazismo...faltando a la Verdad.
Cortinas de humo...
“LA BRUJULA”
CORTINAS DE HUMO...
Heberto Peterson Legrand
Lo peor que le puede suceder a un gobernante es el distanciarse del pueblo que representa. Hemos visto políticos que cuando andan en campaña están dispuestos a darse “baños de pueblo”, están dispuestos a escuchar, dicen que para compenetrarse de la problemática que les presentan en su transitar por los distintos lugares a donde acuden durante sus campañas políticas...
Algunos al llegar al poder de inmediato son rodeados por un cierto número de colaboradores que se encargan de bloquear o impedir el acercamiento que se suponía seguiría manteniéndose, pero no es así, a veces porque realmente la agenda es tan cargada que es materialmente imposible atender a todos; en otras ocasiones es por un mal manejo de las agendas que muchas veces dan “poder” a quienes las manejan y las prioridades quedan sujetas a su capricho o a su falta de capacidad, repercutiendo, desde luego, en perjuicio de la imagen del gobernante. En el manejo de las agendas se requiere mucha sensibilidad, mucho tacto y capacidad para hacer o sugerir las prioridades.
En otras ocasiones los personajes cambian, pierden el piso y van perdiendo incluso el control de sí mismos, si son voluntariosos se cierran para imponerse a los demás.
Desgraciadamente hay gobernantes que dejan o por ingenuos no se dan cuenta, que los envuelvan en “cortinas de humo” que los desconectan de otros funcionarios, de otros miembros y organizaciones de la sociedad para que sea la “visión” de sus cercanos colaboradores la que prevalezca.
Hay, desde luego, quienes si tienen picaporte y son recibidos cuantas veces lo soliciten: algunos por su capacidad demostrada, otros por la afinidad de la amistad...
En algunas ocasiones se llevan a cabo seminarios etc. para buscar el acercamiento entre los que integran las distintas áreas y a veces queda sólo en el discurso, en el papel, no se traduce en mejoría alguna porque las actitudes siguen siendo las mismas. Estos seminarios dan la oportunidad de conocer que piensan los demás pero en los hechos...no importa.
Hay desde luego gobernantes que si mantienen los puentes tendidos y tienen interés por conocer lo que los demás piensan y se cuidan de que no les tiendan esas cortinas de humo. Son hombres o mujeres que no han perdido el piso, que la soberbia no les ha ganado, que si encarnan lo que sostienen en el discurso y exigen a sus colaboradores que asuman las actitudes que debe inspirar la filosofía de su gobierno.
Quienes hablan de un humanismo político en los hechos deben vivenciar los valores que el mismo encierra. Cuando se predica un discurso y los hechos confirman la congruencia entre el decir y el hacer se va por buen camino. Cuando la congruencia esta ausente los ciudadanos se percatan de ello y se desilusionan, pierden la fe en el político y tienden a replegarse, deja de interesarles la participación. Sin embargo, el político congruente alienta la participación porque tiene la autoridad moral para ello.
Hay políticos que cuando asumen el poder se les olvida que el día de mañana ya no lo tendrán y volverán a ser ciudadanos como los demás. Hay quienes al transitar por la política su tren de vida cambia, tienen algunos beneficios que antes no tenían, ello los desborda y sienten que se han convertido en una especie humana especial y no es así, ojalá y ese espejismo no les afecte y ello los vuelva insoportables y se conviertan en unos “higaditos” como decía un buen amigo.
Hay que rescatar la noble tarea de la política, sobre todo ahora que esta tan contaminado el ambiente político. Hay que impulsar y apoyar a aquellos políticos que si den muestras de querer alcanzar el Bien Común trabajando para todos.
Hay que cuidarse de las “cortinas de humo” porque muchas veces algunos de más bajo nivel están más capacitados porque “ el hábito no hace al monje” ni la “silla da sabiduría por arte de magia”.
Urgen las actitudes buenas, las positivas, las que proyectan al que esta para servir a los demás y no servirse de los demás.
Urge rescatar la buena imagen de la política y ello es responsabilidad de Todos.
CORTINAS DE HUMO...
Heberto Peterson Legrand
Lo peor que le puede suceder a un gobernante es el distanciarse del pueblo que representa. Hemos visto políticos que cuando andan en campaña están dispuestos a darse “baños de pueblo”, están dispuestos a escuchar, dicen que para compenetrarse de la problemática que les presentan en su transitar por los distintos lugares a donde acuden durante sus campañas políticas...
Algunos al llegar al poder de inmediato son rodeados por un cierto número de colaboradores que se encargan de bloquear o impedir el acercamiento que se suponía seguiría manteniéndose, pero no es así, a veces porque realmente la agenda es tan cargada que es materialmente imposible atender a todos; en otras ocasiones es por un mal manejo de las agendas que muchas veces dan “poder” a quienes las manejan y las prioridades quedan sujetas a su capricho o a su falta de capacidad, repercutiendo, desde luego, en perjuicio de la imagen del gobernante. En el manejo de las agendas se requiere mucha sensibilidad, mucho tacto y capacidad para hacer o sugerir las prioridades.
En otras ocasiones los personajes cambian, pierden el piso y van perdiendo incluso el control de sí mismos, si son voluntariosos se cierran para imponerse a los demás.
Desgraciadamente hay gobernantes que dejan o por ingenuos no se dan cuenta, que los envuelvan en “cortinas de humo” que los desconectan de otros funcionarios, de otros miembros y organizaciones de la sociedad para que sea la “visión” de sus cercanos colaboradores la que prevalezca.
Hay, desde luego, quienes si tienen picaporte y son recibidos cuantas veces lo soliciten: algunos por su capacidad demostrada, otros por la afinidad de la amistad...
En algunas ocasiones se llevan a cabo seminarios etc. para buscar el acercamiento entre los que integran las distintas áreas y a veces queda sólo en el discurso, en el papel, no se traduce en mejoría alguna porque las actitudes siguen siendo las mismas. Estos seminarios dan la oportunidad de conocer que piensan los demás pero en los hechos...no importa.
Hay desde luego gobernantes que si mantienen los puentes tendidos y tienen interés por conocer lo que los demás piensan y se cuidan de que no les tiendan esas cortinas de humo. Son hombres o mujeres que no han perdido el piso, que la soberbia no les ha ganado, que si encarnan lo que sostienen en el discurso y exigen a sus colaboradores que asuman las actitudes que debe inspirar la filosofía de su gobierno.
Quienes hablan de un humanismo político en los hechos deben vivenciar los valores que el mismo encierra. Cuando se predica un discurso y los hechos confirman la congruencia entre el decir y el hacer se va por buen camino. Cuando la congruencia esta ausente los ciudadanos se percatan de ello y se desilusionan, pierden la fe en el político y tienden a replegarse, deja de interesarles la participación. Sin embargo, el político congruente alienta la participación porque tiene la autoridad moral para ello.
Hay políticos que cuando asumen el poder se les olvida que el día de mañana ya no lo tendrán y volverán a ser ciudadanos como los demás. Hay quienes al transitar por la política su tren de vida cambia, tienen algunos beneficios que antes no tenían, ello los desborda y sienten que se han convertido en una especie humana especial y no es así, ojalá y ese espejismo no les afecte y ello los vuelva insoportables y se conviertan en unos “higaditos” como decía un buen amigo.
Hay que rescatar la noble tarea de la política, sobre todo ahora que esta tan contaminado el ambiente político. Hay que impulsar y apoyar a aquellos políticos que si den muestras de querer alcanzar el Bien Común trabajando para todos.
Hay que cuidarse de las “cortinas de humo” porque muchas veces algunos de más bajo nivel están más capacitados porque “ el hábito no hace al monje” ni la “silla da sabiduría por arte de magia”.
Urgen las actitudes buenas, las positivas, las que proyectan al que esta para servir a los demás y no servirse de los demás.
Urge rescatar la buena imagen de la política y ello es responsabilidad de Todos.
Cómo destruir un partido...
“LA BRUJULA”
COMO DESTRUIR UN PARTIDO
(hoy lo están viviendo algunos partidos políticos)
Heberto Peterson Legrand
En diversos cursos sobre trabajo en equipo, ya sea al final o al inicio, se dan una serie de sugerencias de cómo destruir un equipo, estas, son producto de lo que la experiencia ha enseñado y que se supone el hombre ha recogido para no volver a incurrir en esos errores que han tenido costos no sólo en lo individual sino socialmente.
Parece ser que los hombres: esos seres racionales que son los animales más evolucionados, son los únicos que repiten sus errores, o no pueden o no quieren aprender del pasado...esa es una de sus desgracias...
Si uno se hiciera invisiblemente presente al interior de algunos partidos políticos, se sorprendería de ver como aflora lo peor de la condición humana: la realidad es contraria a lo que se sostiene en los discursos; se traicionan los principios que deberían normar las relaciones entre sus miembros; se jalan el tapete; se dan golpes bajos y por la espalda y hay una total falta de respeto a la persona de todos y cada uno de sus afiliados; los valores éticos no se practican y sólo el interés de grupos dentro de ellos son los que dictan las acciones a seguir.
Yo invito a los miembros de buena voluntad de esos partidos que andan arrastrándose por el lodo de su propia miseria, para que consideren las reflexiones que expongo en estas líneas y dejen de ser títeres sin personalidad propia.
Se supone que en una buena política interna de los partidos se debe respetar la dignidad de todos y cada uno de sus miembros. Esto quiere decir que lo que uno quiera como miembro del partido debe quererlo y aceptarlo para los demás. Un miembro espera que todos los demás le respeten el derecho a tener preferencia sobre cierto candidato, pues bien, el debe hacer lo mismo, respetar la preferencia de los otros. Sin embargo, la realidad ha demostrado que este derecho que cada uno tiene ha sido motivo de divisiones, de rupturas, de rompimiento de amistades...
Lo deseable es que por encima de las diferencias este la unidad del partido para que se fortalezca y no para que se raje y destruya.
Tampoco dentro de las estructuras de gobierno deben prevalecer las preferencias de algunos altos funcionarios para querer imponer a otros sus simpatías. Las cuestiones partidistas deben ventilarse en los partidos y además con un alto sentido de responsabilidad y espíritu democrático.
Debe haber un cambio de actitudes en los militantes de los partidos para que ello repercuta en bien de su partido, pues hacen al interior de los mismos lo que tanto critican a otros partidos...
Da asco el ver como hay grupitos que han perdido la brújula de los principios y valores de sus partidos y han impuesto sus aviesos intereses que no son el sentir de todos los miembros.
Véanse en el espejo de aquellos que andan mal y se verán reflejados en el: la traición, la falta de respeto a la persona y el importarles poco el bien común es lo que están haciendo y no lo quieren aceptar o porque no lo ven o porque no les importa...
El puesto de ningún funcionario público debe ser condicionante para su desempeño dentro de los partidos, no deben ser sujetos de manipulación.
Urge rescatar la dignidad de los partidos y esto sólo se logra rescatando la dignidad de todos y cada uno de sus militantes.
Hay muchos militantes buenos, dignos, que anteponen a sus intereses personales los intereses del partido, a estos son a los que hay que promover y dejar de ser comparsa de los grillos cuyo canto ya molesta y mucho daño hace.
Tu, estimado militante, conoces como andan las cosas al interior de tu partido. Te pregunto: ¿No es tiempo ya de que tu partido deje de estar rajado por dentro y cumpla con su misión? ¿No es tiempo ya de que dejen unos pocos de manipular el partido para sus propios intereses? ¿No te parece que ya es tiempo de dignificar la política?...
Si los partidos no cambian no lograran motivar a la sociedad para que sea más participativa. Los partidos deberían ser un fiel reflejo de una sociedad participativa que encuentre en ellos la ruta por la cual acceder a una democracia más madura.
Sin demócratas no hay democracia, sin partidos demócratas no hay escuelas de democracia...
¡Dejen de ser la desgracia de México y sacúdanse la basura!...o ¿estoy exagerando?...
COMO DESTRUIR UN PARTIDO
(hoy lo están viviendo algunos partidos políticos)
Heberto Peterson Legrand
En diversos cursos sobre trabajo en equipo, ya sea al final o al inicio, se dan una serie de sugerencias de cómo destruir un equipo, estas, son producto de lo que la experiencia ha enseñado y que se supone el hombre ha recogido para no volver a incurrir en esos errores que han tenido costos no sólo en lo individual sino socialmente.
Parece ser que los hombres: esos seres racionales que son los animales más evolucionados, son los únicos que repiten sus errores, o no pueden o no quieren aprender del pasado...esa es una de sus desgracias...
Si uno se hiciera invisiblemente presente al interior de algunos partidos políticos, se sorprendería de ver como aflora lo peor de la condición humana: la realidad es contraria a lo que se sostiene en los discursos; se traicionan los principios que deberían normar las relaciones entre sus miembros; se jalan el tapete; se dan golpes bajos y por la espalda y hay una total falta de respeto a la persona de todos y cada uno de sus afiliados; los valores éticos no se practican y sólo el interés de grupos dentro de ellos son los que dictan las acciones a seguir.
Yo invito a los miembros de buena voluntad de esos partidos que andan arrastrándose por el lodo de su propia miseria, para que consideren las reflexiones que expongo en estas líneas y dejen de ser títeres sin personalidad propia.
Se supone que en una buena política interna de los partidos se debe respetar la dignidad de todos y cada uno de sus miembros. Esto quiere decir que lo que uno quiera como miembro del partido debe quererlo y aceptarlo para los demás. Un miembro espera que todos los demás le respeten el derecho a tener preferencia sobre cierto candidato, pues bien, el debe hacer lo mismo, respetar la preferencia de los otros. Sin embargo, la realidad ha demostrado que este derecho que cada uno tiene ha sido motivo de divisiones, de rupturas, de rompimiento de amistades...
Lo deseable es que por encima de las diferencias este la unidad del partido para que se fortalezca y no para que se raje y destruya.
Tampoco dentro de las estructuras de gobierno deben prevalecer las preferencias de algunos altos funcionarios para querer imponer a otros sus simpatías. Las cuestiones partidistas deben ventilarse en los partidos y además con un alto sentido de responsabilidad y espíritu democrático.
Debe haber un cambio de actitudes en los militantes de los partidos para que ello repercuta en bien de su partido, pues hacen al interior de los mismos lo que tanto critican a otros partidos...
Da asco el ver como hay grupitos que han perdido la brújula de los principios y valores de sus partidos y han impuesto sus aviesos intereses que no son el sentir de todos los miembros.
Véanse en el espejo de aquellos que andan mal y se verán reflejados en el: la traición, la falta de respeto a la persona y el importarles poco el bien común es lo que están haciendo y no lo quieren aceptar o porque no lo ven o porque no les importa...
El puesto de ningún funcionario público debe ser condicionante para su desempeño dentro de los partidos, no deben ser sujetos de manipulación.
Urge rescatar la dignidad de los partidos y esto sólo se logra rescatando la dignidad de todos y cada uno de sus militantes.
Hay muchos militantes buenos, dignos, que anteponen a sus intereses personales los intereses del partido, a estos son a los que hay que promover y dejar de ser comparsa de los grillos cuyo canto ya molesta y mucho daño hace.
Tu, estimado militante, conoces como andan las cosas al interior de tu partido. Te pregunto: ¿No es tiempo ya de que tu partido deje de estar rajado por dentro y cumpla con su misión? ¿No es tiempo ya de que dejen unos pocos de manipular el partido para sus propios intereses? ¿No te parece que ya es tiempo de dignificar la política?...
Si los partidos no cambian no lograran motivar a la sociedad para que sea más participativa. Los partidos deberían ser un fiel reflejo de una sociedad participativa que encuentre en ellos la ruta por la cual acceder a una democracia más madura.
Sin demócratas no hay democracia, sin partidos demócratas no hay escuelas de democracia...
¡Dejen de ser la desgracia de México y sacúdanse la basura!...o ¿estoy exagerando?...
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